Por: Maximiliano Correa
La región de Aisén está en el ojo de la opinión pública como nunca antes. El proyecto Hidroaisén (http://www.hidroaysen.cl/), que pretende inundar 5.910 hectáreas para generar energía eléctrica mediante represas, ha movilizado a miles de chilenos por las calles de las principales ciudades del país protestando en su contra. Una de las principales razones de que este estallido social, con el fin de preservar el medio ambiente, es la capacidad que tienen los medios digitales para transmitir esta información y generar una nueva mirada, para esta nueva generación.
La información es un bien preciado. Quien la posee tiene una capacidad mayor que el otro para actuar en beneficio propio, en beneficio de sus ambiciones. Estas ambiciones personales, por parte de inversionistas extranjeros amparados por el estado chileno, se han visto complicadas por el difícil manejo de la opinión pública. A través de las redes sociales se han promovido ideas que los medios tradicionales no han tomado en cuenta. El sistema político nacional está teniendo que librar nuevas batallas que antaño ni se imaginaron. Los políticos de la vieja escuela, los que han convivido en este periodo post dictadura se han encontrado a una ciudadanía mucho más activa y participativa este último año.
A pesar de que la ciudadanía más involucrada en el acontecer nacional, y el ambiente está más agitado que de costumbre, no podríamos decir que los chilenos están informados completamente. Como dice María Luisa Sotomayor, jefa de comunicaciones de la fundación Ciudadano Inteligente, “Hay obstáculos para acceder a la información”. Estos están impuestos por la burocracia y el rígido aparato del estado que no permite un real acceso a la fiscalización ciudadana. Es por eso que su fundación tiene la misión de hacer llegar a los chilenos la información que requieren para tomar partido y generar sus posturas.
En el proceso a la democratización de la información los medios tradicionales, es decir diarios como El mercurio o La tercera, han tenido que recurrir a nuevas maneras de recabar información y fiscalizar, como esta organización. “Los medios están revisando lo que pide la ciudadanía” cometa Sotomayor, su medio ha servido para ir modificando las pautas y qué tipo de información se publica.
La responsabilidad de fiscalizar que está tomando la ciudadanía, de ver los conflictos de intereses de nuestros representantes y legisladores, de velar por el cumplimiento de la ley o de ver si efectivamente los candidatos elegidos cumplen sus promesas, implican un nuevo rol para las personas. “Nosotros como ciudadanos entregamos el voto, pero nuestra responsabilidad va mucho más allá de eso” dice Manuel Aris, director del proyecto “Vota inteligente” de la fundación ciudadano inteligente. Es así como hace un llamado a informarse respecto del actuar de las autoridades electas y ver si realmente cumplen con lo que prometieron en sus campañas y con lo que dicen en sus discursos. Existe una gran lejanía entre los políticos, o empresarios, que manejan la información, además de los recursos, y los civiles.
La falta de información es un problema que han enfrentado los opositores a Hidroaisén. Pero existen nuevas plataformas de información que nos proponen una nueva era que puede cambiar el mundo. En el caso de Patagonia sin represas se logró generar un movimiento social, relativamente bien informado, que auguran un futuro diferente.
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