En el paseo Bulnes una señora canosa me vendió el Clinic, desde una pequeña ventana rodeada de dulces y revistas. Su trabajo se trata principalmente de vender información plasmada en hojas de papel, también vende dulces, cigarrillos y encendedores, pero el fin principal de un quiosco son los medios de comunicación. El personaje me pareció idóneo para realizar una crónica para periodismo ciudadano, ella trabaja con la prensa y vive de vender el trabajo de los periodistas. Me atendió con una sonrisa y complementó "son 800 pesos". Luego salió de su sucucho y comenzó a barrer la calle.
"No doy datos ni entrevistas a nadie" me dijo cuando le consulte si podíamos hablar un rato. Su actitud hacia mi cambió radicalmente. Me transforme en un espía, un villano indeseable. Cuando traté de explicarle que no le haría daño me dijo, mientras apuntaba con su mano hacia unos muros con graffitis: "Después me van a venir a buscar, me va a pegar, no (pronunciando largamente la vocal y cerrando sus ojos, lo que le proporcionó aun mayor intensidad a su negación). Vallase , pregúntele a otros, a los conserjes, a los de azul. A mi déjeme tranquila".
Entendí su miedo, por las noches su barrio se llena de pandillas. No se como llegó a asociar a graffiteros con matones o delincuentes. Por más que le intenté explicar que no teníamos por que hablar de las pandillas, insistió en que no me daría sus datos. Aunque jamás le pedí datos explícitamente, sus opiniones finalmente se convertirían en datos; sobre sus puntos de vista políticos, de relación con su entornó, de su familia, o del tema que sea del que habláramos en la hipotética conversación. Su miedo me pareció entendible.
Existe una brecha generacional importante. La cual genera una diferente manera de enfrentar a los medios y a la gente.Yo comprendo a los medios como un elemento que permitirá mejorar los problemas mediante el dialogo que proponen. Por otro lado ella cree que por decir cual es su problema (las pandillas) se meterá en problemas, no está dispuesta a dar la pelea. Para ella la noticia la hacen los políticos que debiesen darle una solución. Pero no participará del proceso de llegar a una solución.
Lo gracioso, o mejor dicho molesto, es que al acercarme a un quiosco supuse que tendría la disposición a hablar con un periodista. Por que ella en cierto modo es parte del ciclo comunicativo del periodismo; vende información. Quizás para ella es simplemente un negocio.
Para por fin poder deshacerse de mi, el conspirador, llegó otro cliente. "mijito por favor córrase, déjeme atender, déjeme trabajar" yo me hice a un lado agarre mi mochila y seguí caminando.